Víboras. más que un mito (Primera parte)

 

 

Muchas veces vienen a nuestra Agrupación, pidiendo información sobre las víboras, o trayendo algún ejemplar muerto a palazos, piedrazos o decapitados por alguna pala.

Las víboras venenosas en su mayoría son importantes para mantener el equilibrio de las poblaciones de roedores, junto con algunas aves rapaces y lechuzas. 
En nuestra zona, son cinco las especies que pueden provocar accidentes ofídicos (o sea, accidentes producidos por la mordedura de una víbora). Tres especies son de yarará: la yarará chica (Bothrops neuwiedi), la yarará ñata (Bothrops ammodytoides), y la yarará grande (Bothrops alternatus), llamada también víbora de la cruz o cabeza de candado, mas frecuente que las dos primeras. Las otras dos especies son la coral (Micrurus frontalis), y la víbora de cascabel (Crotalus durissus). 

Para producir un accidente ofidico, las serpientes deben poseer DIENTES INOCULADORES DE VENENO. Las de coral poseen un par de dientes fijos en la parte delantera del maxilar superior, con un surco exterior, que es el canal por donde pasa el veneno. En este artículo orientaremos al lector para poder reconocerlas.

Por su vistosa coloración, es fácil identificar a la bella víbora de Coral, que además es bastante frecuente en la zona. Su largo y delgado cuerpo esta decorado por tríadas de anillos negros separados entre si por espacios rojos; los anillos de cada tríada están a su vez separados por estrechos anillos blancos. Esta especie puede llegar a los 130 cm, pero generalmente no excede los 80 cm. Se alimenta de otras serpientes. Cuando se la molesta, toma una curiosa actitud defensiva: Esconde la cabeza entre los anillos que forma con su cuerpo y levanta la cola enrollando su extremo de tal manera que parece ser una cabeza, con la que simula atacar. Si bien su veneno es uno de los mas ponzoñosos, sus mordeduras son infrecuentes dado a la baja agresividad del reptil, y a que posee una boca muy pequeña. No debemos confundirla con la inocua culebra denominada falsa coral (Lystrophis cintus), llamada así por su parecido con la verdadera coral, en donde las bandas negras aparecen en número impar, uno o tres, entre dos rojas y se cierran ventralmente o sea que son verdaderos anillos. En la falsa número par o impar pero son incompletas o no nítidas en la parte ventral
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NUNCA debemos tocar una serpiente, sea o no venenosa, por precaución. Si nos encontramos frente a un animal ponzoñoso y estamos en el campo, debemos alejarnos de este cautelosamente, sin realizar movimientos bruscos que puedan ser interpretados por el animal como una amenaza. Solo en caso en que encontremos un animal ponzoñoso dentro de nuestra propiedad, y estemos ante el riesgo de una picadura, es lícita su matanza, aunque seria preferible llamar a alguna entidad que se haga cargo del animal, y lo devuelva a su estado silvestre. En nuestra localidad la única entidad en condiciones de realizar este tipo de trabajos es el Cuerpo de Guardafaunas.
Volviendo a las recomendaciones, si salimos al campo, sobretodo en verano, usemos botas de caña alta, ya que el 80% de las mordeduras ocurren en el pie y la pierna. No levantemos piedras o troncos con las manos o pies, ni metamos manos en hoquedades, siempre manejémonos con ayuda de palos o bastones. Cuando caminemos entra la maleza, observemos bien por donde andamos, y nunca toquemos una serpiente antes de cerciorarnos de que este realmente muerta. Aunque la serpiente este muerta, el solo hecho de tocar un diente ponzoñoso puede causar un accidente. 
Podríamos seguir hablando mucho sobre las víboras, sobre las acciones a seguir si tenemos un accidente y sobre como reconocer los síntomas de un accidente ofidico. Pero este tema lo dejaremos para otro artículo. Nos vemos en la próxima entrega. 

LIC CARINA VIRGINIA RIVES

BIBLIOGRAFIA
Miranda, M. E. ; Couturier, G.A. (1986) Quiere usted saber algo mas sobre ofidios?. Asoc. Herpetologica Argentina. 2da Ed. Serie Divulgación Nº1. Bs. As.
Subsecretaria de Salud. Direcc. Pcial de Medicina Sanitaria. (1993) Serpientes, arañas y escorpiones. Reconocimiento, síntomas y tratamiento. Cartilla.
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(Julio 2004)