El Chañar
El chañar es un arbusto o árbol xerófilo. Puede medir hasta 4-5 m de altura. Tiene ramas más o menos espinosas y hojas color grisáceo azulado que se caen parcialmente en el invierno. Su nombre botánico Geoffroea decorticans alude a una particularidad de este árbol: la corteza vieja se exfolia en fajas secas, exponiendo la nueva verde y brillante. La relación del hombre con el chañar es ambigua Por un lado, se lo ha considerado perjudicial para la actividad agrícolo-ganadera, considerándolo una plaga debido a los bosquecillos que forma y que invaden los campos. Por otro, se lo destaca por su propiedades medicinales y alimenticias, además de otros usos.
El género Geoffroea es endémico de la región occidental de Sudamérica. Esto significa que está sólo en esta región del mundo. Posee tres especies, de las cuales G. decorticans es la que llega más al sur.
Se encuentra en nuestro país desde Jujuy hasta el norte de la Patagonia. Esta amplia distribución, con diversos ambientes, se explica en función de la poca exigencia que posee el chañar en cuanto a condiciones de suelo. Puede estar tanto en médanos fijos como en suelos arcillosos y hasta salobres.
Por esta distribución geo-gráfica y por las propiedades que se le atribuyen, esta especie ha sido utilizada por muchos pueblos aborígenes, quienes le otorgaron gran significado en distintos aspectos de su cultura. Esto se sigue manteniendo a nivel de sabiduría popular en las poblaciones rurales de nuestro país.
El chañar pertenece a la familia de las Leguminosas. Como sus parientes (entre ellos algarrobos y espinillos) el chañar desempeña un papel ecológico muy difícil de suplantar: participa en el mejoramiento de suelos por la fijación biológica de nitrógeno.
A diferencia de sus parientes, esta leguminosa no da chauchas. Tiene fruto globoso, rojizo, carnoso, comestible. Se lo puede consumir fresco o preparar arrope, o aloja.
La intensa floración de esta especie también es destacable, tanto por su valor ecológico como ornamental.. A fines del invierno y por lapso de un mes, los árboles se tiñen de amarillo oro, color dado por gran cantidad de pequeñas y fragantes flores. Esto lo convierte en un excelente recurso melífero y además, en una especie muy interesante y atractiva.
Lic. Carina Rives